En este tiempo de vacaciones del trabajo y obligaciones cotidianas podemos caer en una ilusión: esta desconexión será suficiente para resolver aquello que tenemos pendiente con nosotros mismos. Sin embargo, en la vuelta a la rutina reaparece aquello que ya nos desbordaba y nos dificulta la vida diaria.
En medio de las renuncias que nos requiere la vida en sociedad existe la posibilidad de no sobreadaptarse. Determinadas expectativas personales y sociales pueden consumirnos y hacernos sentir gran angustia, vacío y frustración constante por no lograr determinados objetivos
¿Te produce pánico expresar lo que deseas (y lo que no) y los efectos que esa nueva posición?¿Algo en tu interior te lo impide? ¿Te bloquea y te produce angustia?
Quizás es momento de plantearse a quién y a qué estamos satisfaciendo y si la vida que estás construyendo es la tuya o es mandato ajeno con el que no te identificas o ya no funciona más.
Una paciente lo describe así en consulta:
“Sé que por mi bien necesito poner un limite. Ya casi no puedo más. Me estoy agotando. Apenas tengo tiempo para descansar. Me siento incapaz de decir que no. Sé que es un abuso y que me está haciendo daño, pero algo dentro de mí siente que es mi deber. Me siento terriblemente culpable. Pienso que no tengo derecho a decidir; y también tengo miedo. Es lo que siempre se ha esperado de mí»
Poder decir «no», «quiero», “no me gusta”, “esto me hace daño”, “me siento desbordado”, «no es eso lo que deseo» requiere de reflexión; analizar la culpa y el miedo que supone no alcanzar ese ideal externo -también interno- sin cuestionar si esos son nuestros objetivos vitales y se encuentran alineados con nuestros propios deseos y necesidades.
Cuando seguimos por un tiempo sin encontrar soluciones pueden aparecen síntomas que enmascaran emociones que están trabajando a otro nivel emocional.
Algunos son:
– Disminución de la creatividad.
– Sobrecarga emocional
– Sensación de no ser suficiente o de incapacidad en el trabajo
– Depresiones por agotamiento
– Somatizaciones: alergias cutáneas, dolores de cabeza, dolor de espalda, diarreas..
-Ataque de pánico
– Abandono de tu vida y necesidades básicas.
– Adicciones
– Bloqueo para tomar decisiones.
-Sentimientos de vacío.
-Sentimientos de innadecuacion
-Hiperexigencia
-Compulsiones alimentarias
-Ira
¿NUESTRO CONTEXTO PERSONAL SOCIAL Y CULTURAL?
Habitamos tiempos de grandes transformaciones sociales. La aceleración de los tiempos y la incertidumbre se han amplificado. El individualismo más férreo ha tomado el protagonismo y las antiguas estructuras que permitían cierta estabilidad social están desapareciendo. Escasean los tiempos necesarios para poder pararse a pensar y cuestionarnos si estamos viviendo una vida propia o solamente actuamos lo que se requiere de nosotros, sacrificando nuestros anhelos.
Cuando esto ocurre los síntomas aparecen; Son un aviso, una demanda que necesitas escuchar.
Si, somos seres de nuestro tiempo. Lo propio y lo común están en permanente diálogo pero…
¿Qué tiene que ver esto contigo y tu historia? ¿Qué se pone en juego cuando esos ideales no se alcanzan?
Te invito a replantearte esos imperativos que te gobiernan sin olvidar tu contexto.
A explorar relaciones con tus otros significativos, su legado y tu relación con éste.
A atreverte a cuestionar exigencias y mandatos inconscientes que te inhiben y provocan sufrimiento e insatisfacción constante.
En definitiva, a conocerte mejor aceptando tus limites y eso que falta, transformarlo en motor de cambio
A veces es difícil, pero merece la pena.
Darse tiempo y esforzarse en uno mismo es lo mejor que puedes hacer por ti.
Deja un comentario